Carne de hermano
descubro tu imagen
sobre un espejo transparente
es solo el eco
del sueño que fuiste
cuando tu voz
retenía como nudo
el hilo de tu muerte
sin nombrarte
sonrisa
hombre
carne de hermano
el intransferible silencio que eres
me vacía
Las miradas hablan
descubro tu imagen
sobre un espejo transparente
es solo el eco
del sueño que fuiste
cuando tu voz
retenía como nudo
el hilo de tu muerte
sin nombrarte
sonrisa
hombre
carne de hermano
el intransferible silencio que eres
me vacía
Aquí escribes el contenido.Aquí escribes el resto del contenido que no se vera.
Tema: Chavela Vargas
Por la mañana, algunas veces,
el silencio reposa en nuestro vientre
nos asusta la cercanía de su piel
y el viento que despide
Nos asusta la soledad que cava
en el sitio donde la palabra nace y nos pronuncia
para guiarnos una vez más al universo del sentido
Ahí donde somos lo que comprendemos
Entonces desplegamos las alas de pájaro que no tenemos
Y nos vamos susurrando un poema que abre el espacio luminoso al día
Tema: La palabra, poemas, Soledad
Chavela Vargas no le tiene miedo a nada
No le teme a la muerte, ni a la vida
Ni siquiera le da temor la soledad
Ni la locura de la otra Chavela
que de tanto en tanto la visita
No le da miedo estar a la orilla del tiempo
Por eso vive
Por eso canta
A sus casi 91 años de edad, abre los ojos
como antes lo hacía con los brazos
Abre los ojos y sonríe
a la palabra que brota
como en un poema
o en el canto
Brota y desaparece
la palabra que escucha
antes aún de que la sueñe.
Chavela Vargas amanece
repleta de silencios que poco a poco narra
Como un poema
o una canción
Tema: Chavela Vargas
Una mujer ha decidido
iniciar la marcha
hacia el fondo de su alma.
Ayer dio el primer paso
cerró sus ojos
y la palma de sus manos
Ahora escribe
en silencio
y en silencio avanza
Se desprende
dibuja el poema
que la salva
del mundo
Tema: La muerte, La palabra, poemas
Algunas veces,
las sábanas, un libro,
el cristal de una ventana,
cualquier espejo,
y los sonidos del alba,
casi todos,
se apoderan sin clemencia
de la soledad
La lluvia se queda entonces quieta
sobre mi vientre yermo.
Y no hay quien me auxilie a levantar
mis derribados huesos.
Los objetos reclaman su memoria.
Exigen que pronuncie su historia.
Un chapulín de hojas muertas
prepara el salto
mientras los libros se extienden
en ramas de palabras mudas.
Y no hay quien mire el nudo
en mis pupilas.
febrero 15, 2010
Algunas veces las historias de amor
se desgajan, como frutas, en las manos de nadie
Es el tiempo quien se corta los labios
antes de besar el fondo oscuro de la tierra
donde clama el deseo